PROTOCOLO
Entendemos por abuso o violencia de género:
La agresión verbal, física, sexual, simbólica, psicológica, emocional,
económica y patrimonial, entre otras, que sufren las mujeres o
identidades disidentes (es decir, no varones cis heterosexuales) por
el hecho de serlo. Este tipo de violencias no atañen a los cisvarones
heterosexuales ya que se fundamentan en un sistema patriarcal que
promueve desigualdades y acceso diferenciado a los derechos
(económicos, patrimoniales, educativos, sexuales, de salud, etc.).
Estas agresiones contribuyen a promover estereotipos y al
disciplinamiento de los cuerpos para sostener los roles socialmente
atribuidos a los géneros. Entre ellas, podemos nombrar: bromas,
mentiras, descalificaciones, humillaciones, amenazas, toqueteos o
cualquier acercamiento de índole sexual no consentido, golpes,
empujones, relaciones sexuales forzadas o cualquier situación que
exponga, vulnere o agreda a una persona por cuestiones relacionadas a
su identidad de género u orientación sexual. Las violencias de género
forman un continuum que tiene como última instancia los femicidios y,
por eso, todas sus manifestaciones, incluso desde las más "pequeñas"
(como las bromas, chistes hirientes, "piropos") contribuyen a la
legitimidad de aquellas más extremas. Esta es una de las razones por
la que es importante reconocer y erradicar todo tipo de agresión, ya
que hasta las más sutiles e "inofensivas" permiten el sostenimiento o
pueden indicar el comienzo de violencias más graves
Cis: persona que se identifica con el género que le fue asignado al
nacer, que generalmente se atribuye, desde la perspectiva
heteronormada, en función de su genitalidad